Cartas desde el Gulag

El mundo es diferente cuando se contempla desde las áridas estepas de la Madre Rusia...

Temas



Archivos

Enlaces

Literaturas

Entre dos Tierras

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?AC352gy1F+D0LmPr4i/UuZ3n9T+g
  • http://www.bitacoras.net


Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2004.

17/08/2004

EL CALOR DEL HOGAR

[Música de fondo: "Close to the Edge", de Yes]

Por fin, he vuelto. A mi casa y a esta bitácora. Después de casi dos meses de idas y venidas, tribunales de oposiciones (he sido juez por primera vez en mi vida), atascos de carretera, extranjeros ahumados color cangrejo, ensaladas a 6 € en platos de duralex... Qué sufrimiento el del verano.

Nuestra sociedad tiene una ligera tendencia al masoquismo, ¿no creen? Trabajamos como mulas durante el invierno para poder hacinarnos a gusto durante el verano. Por mucho que lo miro y lo remiro, lo desmenuzo, lo estudio, no logro comprender el concepto actual de veraneo. Lo que es por mí, anularía esa etiqueta del vocabulario y la reemplazaría por “calvario”. ¿Hay alguien que descanse durante estas fechas? ¿De verdad? Escríbanme un comentario, por favor, porque temo que me estoy volviendo loco.

Quizá todo se reduce a que el prisma desde el que lo miro esté tintado por los números rojos de la tarjeta de crédito, por la falta de efectivo para coger un avión (en primera clase), meter a toda la familia, y llegar a una isla paradisíaca donde no se vea un alma en quinientos metros a la redonda, donde la gente no te meta el sobaco en la boca con tal de pillar la última botella de leche de la estantería del diezmado súper, donde no tengas que aguntar una cola de cuarenta y cinco minutos para poder ofrecerles a tus hijos una triste pizza requemada (que luego te cobran a precio de ostras indonesias)... En fin, qué les voy a contar.

He vuelto, y eso es lo importante. Supongo que poco a poco iré recobrando la cordura

18/08/2004

YO Y TÚ SON SÓLO PRONOMBRES

[Música de Fondo: "Pet Sematary", de The Ramones]

¿Por qué junto letras? ¿Hay alguna razón especial? Para mí sí: es como una adicción descontrolada, como una droga oscura e intangible que no te deja respirar en paz hasta que has soltado tu dosis de ideas sobre las teclas (o el papel, el libro de los gustos está en blanco). En este sentido, estarán de acuerdo conmigo en que se trata de una dependencia extraña: en lugar de entrar, la sustancia trata de salir.

Últimamente observo que hay mucha, mucha gente que lo hace, que siente esa compulsión. Para eso llegaron las bitácoras, supongo, para liberar los demonios mentales de una gran cantidad de seres humanos. Bienvenidas sean. Ahora te paseas por ese universo extraño que es la Red y te das cuenta de que, después de todo, no estás tan loco como pìensas, o de que tus problemas no son tan graves como creías. Los de nuestras generación estamos viviendo una experiencia catárquica de consecuencias inimaginables. Nuestra descendencia vivirá en un mundo donde la comunicación plena en tiempo real estará a la orden del día. Veremos qué resulta de ello.

Leemos, escribimos, abosrbemos, escupimos... Qué bonito juego, aunque sea antiguo. En realidad, no hemos descubierto nada. Ya en el siglo XVIII a la gente le daba por intercambiar correspondencia sobre temas banales y mundanos, por el simple placer de escribir, de comunicarse, de no sentirse aislado en el mundo de las ideas. Ahora simplemente vivimos un renacimiento de esa tendencia, con la desventaja de que nos privamos de olores y texturas, del fuerte olor a tinta, de la estética del trazo de la pluma... Bueno, todo se andará.

Sigamos, pues, escribiendo, intercambiando esos sustratos de nuestro cerebro que antes tanto temíamos mostrar al público. Creo que le está haciendo mucho bien a nuestra sociedad que tendía al ostracismo.

Y no caigamos en pajas mentales: dejemos el estilo y la corrección para los estudiosos. Los bloggers son gente sencilla.

Por muchos años, espero.

20/08/2004

DINOSAURIOS

[Música de Fondo: "Californication", de Red Hot Chili Peppers]

La gasolina está ya casi a un euro el litro. Joder, manda cojones. A este paso (ojalá) volveremos a las bicicletas y los patinetes, o a los largos paseos del brazo de bellas señoritas que portan coquetas sombrillas. ¿Por qué no? Siempre he dicho que si la naturaleza hubiese querido que nos moviésemos por carreteras nos habría dotado de ruedas en lugar de pies. Lo que ocurre es que nos hemos vuelto cómodos, y ya no sabemos ir a ningún sitio si no es dentro de un automóvil.

No es mi caso: tengo treinta y tantos y todavía no me he sacado el carné de conducir.

Es casi una declaración vital. Procuro ir andando a todos los sitios dentro de mi ciudad, bueno para mi corazón y para mi mente. Si tengo que desplazarme a otra urbe pillo el transporte público. En este sentido, soy más ecologista que los de Greenpeace, aunque no comparta muchos de sus métodos. Es que, sencillamente, me joden las dependencias. Me gusta pensar que soy un espíritu libre (una falacia: en el momento que entras en el mercado laboral pasas a ser un esclavo del sistema), que conservo un rasgo de antigua humanidad que me hace disfrutar de los paisajes y de los entornos, sin estar obligado a contemplarlos a través de un cristal, difuminados por la velocidad.

A pesar de todo lo anterior, respeto profundamente otras filosofías, ahora constreñidas por las cotizaciones del crudo Brent y todo ese tipo de idioteces impuestas por ese juego de adultos gilipollas que es la Bolsa, corolario último de este Metacapitalismo inhumano que nos gobierna ("malos tiempos para la lírica", decían los Golpes Bajos a principios de los 80). La gente está agobiada, sus vehículos pasan hambre, las pobres petroleras ganan menos, dignas de pena, por eso tienen que subir los precios del proletario-consumidor que, en última instancia, jamás de se entera de la verdadera causa de la subida.

Porque esa partida se juega en esferas muy alejadas de nuestro universo. Mueven fichas aquí y allá, incluso usando las matemáticas del caos (flujos entrópicos y esas cosas) para calcular las tendencias que hay que imponer a fin de que sus futuros beneficios cuadren. Bush Jr., que no es más que un títere descerebrado de poderes mucho más astutos que él, comenzó su guerra como una especie de pistoletazo de salida para la carrera petrolífera, creyendo que iba a controlar los pozos (ingenuo como todos los que no tienen una sólida preparación humanistica para afrontar la ostentación de poder), sin saber que le estaban dando la misma coba que al resto de la humanidad. Como propina cosecha muertos y caos, lo cual no es algo que deba tomarse a la ligera ni permitirse bajo ningún concepto. El Amo de Títeres que gobernaba sus hilos ha cortado éstos de repente, sin previo aviso, y ahora todos pagamos las consecuencias: en el precio del carburante y en la cantidad de cadáveres que surgen a nuestro alrededor.

Pero no nos engañemos, la culpa de todo esto es de los dinosaurios: ¿a quién se le ocurre morirse en las ciénagas hace millones de años para que las presiones tectónicas acaben convirtiendo tu cadáver y el de tus congéneres en inmensas masas de restos fósiles en estado líquido que los primates de la superficie acabarán usando como fuente de energía?

A nadie, señoras y señores, a nadie. Por eso se extinguieron.

Saludos desde el gulag.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.

[Blogia apoya los Premios Bitacoras.com 2008 | Medio Oficial: ADN.es]